Proyecto Coaching 2012 nace para hacer un sueño realidad, para demostrar que cualquier objetivo (por complicado que parezca) se puede realizar si pones toda tu creatividad y tu fuerza en juego. De hecho, si estás leyendo esto, es porque nosotros YA lo estamos haciendo!

Gracias al Coaching estamos viviendo un proceso de cambio en en nuestras vidas, además, ha despertado en nosotros la vocación por ayudar a los demás a conseguir sus sueños. Queremos compartirlo con todos vosotros y si nos ayudáis a conseguir nuestro objetivo, nosotros haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que vosotros también consigáis los vuestros!
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miércoles, 24 de octubre de 2012

¿Cuanto tiempo has vivido tu?

En una clase del máster nos contaron un cuento que nos pareció muy interesante. Si bien parecia que era un cuento horrible al principio, es de esos que te hacen acabar con una sonrisa! Asi que no lo dejes a medias y leelo a continuación ;)

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Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador.
Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente sabe qué es lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención.



Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.

Una portezuela de bronce lo invita a entrar. De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción...


 Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida.

Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar. Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía: Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas.

El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba. Una por una, empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.

Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años... Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó. Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

No, ningún familiar dijo el buscador, ¿qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Porqué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que los ha obligado a construir un cementerio de chicos?

El anciano se sonrió y dijo:
Puede Ud. serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré.

Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello. Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

A la izquierda, qué fue lo disfrutado... a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.
Conoció a su novia, y se enamoró de ella.  ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media?...
Y después... la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró?
¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana?...
¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo...?
¿y el casamiento de los amigos...?
¿y el viaje más deseado...?
¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano...?
¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?
¿horas?, ¿días?...
Así... vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos cada momento.

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque Ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO.


¿Cuanto tiempo has vivido tú?

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lunes, 10 de septiembre de 2012

¿Somos lo que pensamos?

Os queremos dejar un cuento para reflexionar y os proponemos que después os paréis a meditar sobre vuestros propios pensamientos, esos que andan contigo día tras día, y que al final construyen todo el mundo que te rodea lo quieras o no.

¿Qué tipos de pensamientos crees que construyen tu mundo? ¿Eres consciente de lo que piensas?

Esperamos que os sirva para reflexionar y que empecéis a ser conscientes de lo que pensáis, ya que cada pensamiento puede hacerse realidad. Dejad de pensar en cosas que no queréis que se cumplan y aprovechad vuestra maravillosa mente para realizar sueños...

KALTAPARUS - El árbol de los Deseos (Por OSHO)

 

Una vez un hombre estaba viajando y entró al paraíso por error. En el concepto indio de paraíso, hay árboles que conceden deseos, se llaman Kaltaparus.
Simplemente te sientas bajo uno de estos árboles, deseas cualquier cosa e inmediatamente se cumple,
no hay espacio alguno entre el deseo y su cumplimiento.

El hombre estaba cansado, así que se durmió bajo un árbol dador de deseos. Cuando despertó, tenía hambre, entonces dijo: "Tengo tanta hambre! Ojalá pudiera tener algo de comida".
E inmediatamente apareció la comida de la nada simplemente flotando en el aire, una comida deliciosa.
Tenía tanta hambre que no prestó atención de dónde había venido la comida. Cuando tienes hambre, no estás para filosofías.

Inmediatamente empezó a comer y la comida estaba tan deliciosa! Una vez que su hambre estuvo saciada, miró a su alrededor. Ahora se sentía satisfecho. Otro pensamiento surgió en él: "Si tan sólo pudiera tomar algo!" Y por ahora no hay ninguna prohibición en el paraíso, de modo que de inmediato apareció un vino estupendo.

Mientras bebía este vino tranquilamente y soplaba una suave y fresca brisa bajo la sombra del árbol,
comenzó a preguntarse: "¿Qué está pasando? ¿Estoy soñando o hay fantasmas que están jugándome una broma?" Y aparecieron fantasmas feroces, horribles, nauseabundos. Comenzó a temblar y pensó: "Seguro que me matan!" Y lo mataron.



Tu mente es un árbol dador de deseos: pienses lo que pienses, tarde o temprano se verá cumplido.
A veces, la brecha es tan grande que te olvidas por completo que lo deseaste, de modo que no puedes reconocer la fuente. Pero si observas profundamente, hallarás que todos tus pensamientos te están creando a ti y a tu vida. Crean tu infierno, crean tu cielo. Crean tu desgracia y tu alegría, lo negativo y lo positivo...

Cada uno es aquí un mago. Cada uno está hilando y tejiendo un mundo mágico dentro de sí mismo...
y luego es atrapado. La araña misma es atrapada en su propia tela.

No hay nadie que te torture como tú mismo. Y cuando se comprende esto, las cosas comienzan a cambiar. Entonces puedes modificarlo, transformar tu infierno en cielo; sólo se trata de pintarlo con una visión diferente... Toda la responsabilidad es tuya.

Y entonces surge una nueva posibilidad: puedes dejar de crear el mundo. No hay necesidad de crear ni en el cielo ni en el infierno, no hay ninguna necesidad de crear nada. El creador puede descansar, jubilarse.
Y la jubilación de la mente es la meditación.

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